NATMUKA, PRINCESA DE ZAMA - LAS PIEDRAS DEL PODER

TAPA BLANDA

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Diversidad de seres mágicos y divinos se han manifestado desde la creación del Mayab, siendo fieles a su naturaleza expresaban su poderío a favor o en contra de los hijos del maíz, alterando su devenir a conveniencia en un juego eterno de los dioses imponiendo su voluntad desmesurada. Zama era testigo de las batallas celestiales que se desataron a consecuencia del contrastante juicio de los hijos de Hunab Ku; el magnánimo Kukulkán favorecía a Natmuka princesa de Zama, rompiendo pactos y preceptos celestiales, ignorando el raciocinio caía presa del amor que sentía por la princesa de Zama, olvidaba sus tareas divinas, descendiendo al Mayab; convirtiéndose en un hijo del maíz, oculto ante la mirada de los habitantes de Zama, teniendo la forma del guerrero que se conocería como Tulumpal, portador de la lanza de doble filo, creada de su conocimiento milenario. Kukulkán se aventuraba en compañía de su hermano Hurakán, quedaban envueltos en situaciones que como dioses habrían considerado por milenios, banales; sin embargo, al caer en los encantamientos del amor profundo que sentía por Natmuka, aquellas banalidades que rodeaban a la princesa, se convertían para el magnánimo dios en parte de su haber y sentir. Natmuka profesaba fervientes plegarias a sus dioses, devota de Kukulkán desde que tuvo uso de razón, inimaginable que fuera a convertirse en su amor eterno, entrelazando sus seres volviéndose uno solo. Atizando con su accionar la llama que empezaba a encandecer, llama encendida por los hijos del maíz a falta de sus plegarias y sus afrentas hacia los dioses que los crearan. Facciones entre las deidades del Mayab surgían, desataban todo su poderío destruyendo a voluntad lo que había llevado milenios crear, otorgándole su gracia a los seres que convinieran a sus planes, obsequiándoles dones celestiales; rompiendo el pacto de Hunab Ku. Milenios pasaron, olvidaban los estragos del Yumkatunjun, el Mayab habría sufrido un exterminio ordenado según la voluntad de Hunab Ku, desolado panorama dejaba las secuelas.
El equilibrio universal entre la luz y la obscuridad, se balanceaba de un extremo a otro, desestabilizando la paz y armonía que había reinado en el Mayab por milenios. Natmuka era elegida para aventurarse en el resurgimiento de una nueva era de magia, que se había ausentado desde el Yumkatunjun. La princesa de Zama acompañada de Kukulkán, lucharía contra las fuerzas de la obscuridad para proteger a los hijos del maíz, semidiosas y seres mágicos se unirían a sus filas, con lealtades y traiciones que se evidenciaban, las guerreras y guerreros cambiaban de bando a conveniencia. La magia que resurgía en el Mayab era participe de los acontecimientos político económicos de sus ciudades, los señores utilizaban las bondades que esta les brindaba, para manipular a su favor las acciones de sus adversarios, con hechizos cambiaban su devenir.
Muchos eran los señores que ambicionaban de convertirse en el señor supremo del Mayab, respaldados por sus ejércitos y su poderío económico, los usaban en contra de las ciudades que interfirieran en sus planes. Natmuka se fortalecía como guerrera, y como señora gobernante, entre señores necios y soberbios, se ganaba el respeto de los que tenían en común la prosperidad del Mayab. Sus hazañas y aventuras que se contaban entre los hijos del maíz la respaldaban, impulsándola a subir los peldaños hacia la cima como gobernante de los hijos del maíz y como señora de los seres mágicos, en su devenir una gran prueba esperaba, estaba por verse si tendría lo necesario para equilibrar la balanza universal entre la luz y la obscuridad, y brindar la paz a los seres que habitan el Mayab.

  • Marca:  TAPA BLANDA
  • Referencia:  IRVING NAVARRO
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